-Limpiate esas lágrimas, anda, pequeñaja.
-No puedo, Bruno, la quiero.
Su hermano mayor, aquel que después de tanto nunca se quedó en nada, la abraza con tanta fuerza que es uno de esos abrazos que la hacen sentir que todo saldrá bien.
13 de diciembre de 2010
Caluroso día de septiembre.
Buenos días, tardes o noches, no sé cuando lo leerás, o cuando intentarás mirar un poco más dentro de mi. Hace tiempo que ni yo misma lo hago, sé que no es fácil tratar conmigo, que demasiado es con mis cambios de humor. Sé que, ahora mismo, en este preciso instante, estarás como yo, llorando, queriendo terminar con todo, por un arrebato de miedo, de furia, de rabia. Y créeme que yo también querría mandarme a mi misma a tomar vientos. Como me dijo una vieja amiga quiero escribir este capítulo de esta bonita y a la par rarita historia.
Porque las rarecas son preciosas, son tan tan bonitas, que me enamoran, como las tuyas y las mías.
¿No se supone eso? Que uno está enamorado, que uno está muerto de miedo, pero enamorado.
Echo de menos tus te quieros, hace demasiado que no me dices uno de esos, quizá de los que quiero ya se quedaron en el caluroso día de septiembre, aquel día. Quizá ya no haya más...
Al menos, yo lo he intentado.
Porque las rarecas son preciosas, son tan tan bonitas, que me enamoran, como las tuyas y las mías.
¿No se supone eso? Que uno está enamorado, que uno está muerto de miedo, pero enamorado.
Echo de menos tus te quieros, hace demasiado que no me dices uno de esos, quizá de los que quiero ya se quedaron en el caluroso día de septiembre, aquel día. Quizá ya no haya más...
Al menos, yo lo he intentado.
Más sonrisas de marfil:
Sin sentido.
11 de diciembre de 2010
Music, is so strange.
Todos cantando, sudando, gritando, no dejando hablar, bailando, moviéndonos, un mar de personas, una corriente de gritos, un momento en el que el mundo ya no importa porque no piensas, solo sientes. Lloras con aquella canción que era importante para ti y te recordaba aquel amor de entonces, sonríes con esa canción especial que hace que pienses en el amor de ahora, esa canción que hace que te sientas un gato, felina, y saltas y levantas las manos mucho más alto, gritas y tienes el corazón a mil. Entonces es cuando le coges la mano a esa pequeña persona que está a tu lado y que es a quien te recuerda la canción con la que sonríes y no paras de llorar, llorar de felicidad, de emoción, de las ganas que tienes de correr porque los sentimientos son tan fuertes que no se rompen, eso, querido J es realmente el amor. El que no debe acabar nunca.
Más sonrisas de marfil:
Sin sentido.
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